Preguntas y Respuestas – 8

¿Qué es el orar en el Espíritu?

Acerca del tema de la oración encontramos un vasto campo en la Biblia. La Biblia enfoca diversos puntos en torno a ella. Encontramos por ejemplo que cuando los discípulos ven la vida de oración del Señor Jesús, le piden que les enseñe a orar. Es decir que ellos no sabían cómo orar, igual estamos nosotros. Necesitamos que Él nos enseñe a hacerlo efectivamente. Todavía al día de hoy, podemos aprender las lecciones derivadas de lo que usualmente se ha dado en llamar el “Padre Nuestro” (lea la serie del “Padre Nuestro” en las fechas del 24 al 29 de junio o introduzca el tema en el cuadro de “Buscar”).

En relación a la pregunta efectuada debo señalar que no toda la oración es efectiva, para serlo el creyente necesita aprender a orar en el Espíritu. Por ejemplo en Santiago 1:7 se nos dice que los que dudan o que titubean entre dos opiniones, no recibirán cosa alguna de parte del Señor como respuesta a su oración. Otro, a los que oran con pecado en sus vidas, dijo el Salmista: “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18). De manera similar a los que oran para ser vistos por los hombres, el Señor Jesús les dijo que el hecho de que los hombres les miren y admiren, esa es su recompensa (Mt. 6:5). Y por último que los que oran para “gastar” en sus placeres y deleites personales, no deben esperar recibir algo de parte del Señor (St. 4:3).

Entonces deducimos que para hacer una oración efectiva, necesariamente hay que orar en el Espíritu. Y aquí volvemos otra vez a la pregunta inicial: ¿Qué es orar en el Espíritu? Para responder le llevo a lo que el apóstol Pablo escribió en Efesios 6:18 cuando dijo: “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”. Aquí surge la expresión de una “súplica en el Espíritu”, y el suplicar pues es parte del quehacer en nuestras oraciones regulares. Luego también debo citar Judas 20 que anota: “Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo”, aquí como vemos la expresión es literal. Existe algo denominado por los apóstoles como “oración en el Espíritu” y esa es la oración efectiva por excelencia. Es la oración que logra y alcanza ver resultados.

Para describir un tanto más este tipo de oración diremos que la “oración en el Espíritu” es una oración que es dirigida, motivada, empujada u orientada por el Espíritu Santo. La manera en que puede dirigirla es muy variada:

1. Por la Palabra de Dios: Unas veces puede ser directamente por la Palabra de Dios, tal como sucedió con el caso de Daniel cuando procedió a hacer confesión e intercesión al clamar por el retorno de su pueblo a Israel después de leer la profecía del profeta Jeremías a este respecto (Daniel 9:1-3).

2. Por Circunstancias: Otras veces la oración que el Espíritu Santo habrá de dirigir se origina en alguna circunstancia de la vida totalmente inesperada. Por ejemplo cuando Nehemías supo de las condiciones degradantes en Jerusalém dejó escrito que “se sentó, lloró e hizo duelo por algunos días y ayunó y oró delante del Dios de los cielos” (Ne. 1:4).

3. Por Noticias: Cuando se recibe una noticia puede ser la oportunidad que el Espíritu aproveche para poner una carga de llevará al individuo a orar  en una motivación espiritual emanada de Él. Pueden ser noticias de muy diversa índole que lleguen a constituir el llamado de Dios para que nos entreguemos a orar, a clamar, a interceder, a ayunar.

4. Por un Mover Sobrenatural: Otras veces las formas en que el Espíritu nos empuje a una oración de esta índole puede provenir de acciones sobrenaturales como una profecía, una palabra de sabiduría, un sueño, una visión o una palabra de ciencia. Algunas de estas manifestaciones sobrenaturales del Espíritu no son para que luzcamos nuestra supuesta “espiritualidad”, sacando a relucir a los hermanos los “trapitos al sol”, sino para actuar sabiamente y que hagamos una intercesión efectiva.

En una oportunidad una de las hermanas de la congregación se me acercó para contarme de la revelación que había recibido a través de un sueño de parte del Señor del pecado de adulterio de uno de los hermanos. Mi posición fue preguntarle que para qué consideraba ella que Dios se lo había dado a conocer: Sería para que avergonzara al hermano? Sería para que destrozara la vida de la esposa metiéndola en aflicción y angustia? o, Sería para que intercediera?

Como vemos el impulso del Espíritu llevándonos a orar es tan hermoso porque podemos actuar con una orientación definida y dentro de la voluntad perfecta de Dios. Orando de esta forma creo que conforme a la Palabra, recibiremos sin duda alguna, las peticiones que le hayamos hecho. Aleluya.

Hermano, déjese usar y guiar por el Espíritu a hacer este tipo de oración. Una oración totalmente conducida como por la mano del mismo Espíritu Santo. Y si orando así somos guiados a orar en otras lenguas y con gemidos indecibles pues hagamoslo en fe y la certidumbre en nuestros corazones, a sabiendas que es el Espíritu Santo quien está intercediendo directamente ante el Trono del Padre, usándonos a nosotros como instrumentos!

Bendiciones.

About these ads

Deja un comentario

Archivado bajo Buzón de Preguntas

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s