La Muerte (Tercera Parte: Clasificación)

Base Bíblica: Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.  Hebreos 9:27

Para muchas personas sólo existe un tipo de muerte, dicen “muerte sólo hay una”.  Otros lo consideran desde el punto de vista de la tanatología (ciencia que estudia el fenómeno de la muerte en los seres humanos) y argumentan específicamente sólo lo material, biológico y físico; empero nosotros como creyentes sabemos que dentro de este campo existe tela qué cortar.

Así encontramos que la muerte, bíblicamente hablando, se clasifica en:

Muerte Física: El deterioro físico y la eventual disolución corporal final son inevitables, hasta llegar al punto que ese cuerpo se convierte en un puñado de tierra y ahora por cremación, en ceniza. Recordemos que la Biblia habla de este tipo de muerte como consecuencia del pecado (véase temas anteriores). Pablo nos dice que “la paga del pecado es la muerte” (Ro. 6.23).

En este tipo específico de muerte el ser humano muere como hombre, como ser terrenal y como ser biológico.  Aquí se da una separación de su ser espiritual de su ser físico; así debe entenderse la muerte natural. La Biblia es enfática al declarar en Eclesiastés 12:7 acerca del morir físico que el espíritu humano vuelve a Dios y el cuerpo, visto aquí como polvo, vuelve a la tierra de donde inicialmente había sido tomado.

Las causales para que sobrevenga este tipo de muerte son muchas, pero separado de otros factores, el cuerpo humano desde que nace va conduciéndose a través de todo el proceso del desarrollo de la vida, hacia un ineludible final.  Todos habremos de morir, pues así está establecido según el versículo que hemos tomado como base.  Por mucho que el hombre se esfuerce por tratar de mantenerse lozano, saludable y joven; es virtualmente imposible engañar a la muerte.  Y nosotros vemos que aunque existen tratamientos antiarrugas, costosas cirugías plásticas que quitan buenos años de encima y planes de ejercicios y dieta que ayudan a mantener el buen funcionamiento orgánico… de todas maneras este nuestro hombre exterior corporal se va desgastando y llegará el momento en que habremos de perecer. Por mucho que se afane, nadie se le escapa a la muerte.

Muerte Espiritual: La muerte espiritual se enfoca desde la base escritural que encontramos en Efesios 2:1.  Este pasaje literalmente nos cita que “Él nos dio vida a nosotros, cuando estabamos muertos en nuestros delitos y pecados”.  El que vive una vida entregada al pecado, al desenfreno y a la maldad está muerto espiritualmente. Es decir que aunque el hombre tenga vida corporal, puede ser que padezca de muerte espiritual.

Deslindado de ello podemos entender muy bien la expresión del Señor Jesucristo cuando según Mateo 8:22 dirigiéndose a aquel hombre que pretendía seguirle, le dice: “deja que los muertos (espirituales), entierren a sus muertos (físicos)“.

Aquí me surge una inquietud: ¿Cuántos muertos andantes rondarán por las calles de las ciudades?

Bueno, pero tratando de ser un poco más específicos, diremos que la muerte espiritual consiste en la separación del hombre de Dios, aquí equivale a decir que se pierde la comunión entre el hombre y Dios. Eso fue exactamente lo que le sucedió a Adán inmediatamente a la caída en pecado.  No murió físicamente en el momento, pero sí en el mismo momento de pecar perdió la comunión con su Creador.  De tal forma que cuando Dios visita la próxima vez el huerto y le busca, ya el hombre se anda escondiendo de su presencia.  Murió espiritualmente desde el momento que pecó.

Muerte Segunda: En este punto encontramos pasajes de la Biblia por demás interesantes, por ejemplo:

Apocalipsis 20:13-14    “Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron a los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras. Y la Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego.”

2 Tesalonicenses 1:7-9   “Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.”

Apocalipsis 2:11    “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. El que venciere, no recibirá daño de la muerte segunda.”

Podemos concluir después de leer estos pasajes, que existe una muerte segunda. Esta será después que el ser haya sido resucitado y sea juzgado, y luego tenga que ser separado de Dios para siempre  lanzado al lago de fuego.  Aquí no cabe objeción alguna.  Este amado lector es un lugar real, aún más real que el entorno físico donde hoy habitamos. Cristo hablando de él dijo literalmente que allí será el lloro y el crujir de dientes, y además que en ese lugar el gusano no muere y la llama no se apaga.

Muchos equivocadamente piensan que este lugar horripilante es para ir a seguir la vida de juerga y de desenfreno, déjeme decirle que no es así.  Es un lugar de condenación, de sufrimiento y de agonía indescriptibles. Pero, tengo también una buena noticia, hay remedio, hay solución.  Cristo es la solución para cualquier tipo de muerte.  El se levantó victorioso, y arrebató las llaves de la muerte y el Hades.  Su victoria puede ser tu victoria, si te atreves a creer en Él de todo tu corazón!!! 

About these ads

Deja un comentario

Archivado bajo Doctrina

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s